Usar muletas o un caminador suele ser una etapa temporal, pero decisiva. Ya sea después de una cirugía, una fractura o una lesión, estas ayudas están pensadas para facilitar la movilidad y proteger el cuerpo mientras se recupera. Sin embargo, cuando se utilizan de forma incorrecta, pueden generar nuevos dolores, retrasar la rehabilitación e incluso provocar caídas.
Muchas personas comienzan a usar muletas o caminador sin recibir una explicación clara sobre la postura, la altura correcta o la forma adecuada de caminar. El resultado suele ser dolor en hombros, muñecas, espalda o axilas, además de una sensación constante de cansancio o inseguridad.
En este artículo te explicamos los errores más comunes al usar muletas o caminador, por qué ocurren y cómo evitarlos para que estas ayudas realmente cumplan su función dentro de tu proceso de recuperación.
Por qué es tan importante usarlos correctamente
Las muletas y los caminadores no solo sirven para “apoyarse”. Están diseñados para descargar peso de una extremidad lesionada, mejorar el equilibrio y permitir una marcha segura mientras el cuerpo sana.
Cuando se usan mal, el cuerpo compensa de forma incorrecta, sobrecargando hombros, muñecas y columna. A largo plazo, esto puede generar tendinitis, dolor lumbar, contracturas musculares o lesiones en nervios, especialmente en las axilas.
Por eso, aprender a usarlos bien es tan importante como el tratamiento médico o la fisioterapia.
Error frecuente: usar muletas a una altura incorrecta
Uno de los errores más comunes es ajustar mal la altura de las muletas. Cuando están demasiado altas, la persona termina apoyando el peso en las axilas; cuando están demasiado bajas, obliga a encorvarse.
La altura correcta de las muletas debe permitir:
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Un espacio de aproximadamente 3 a 5 cm entre la axila y la muleta
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Codos ligeramente flexionados (entre 20 y 30 grados)
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Apoyo del peso en las manos, no en las axilas
Usar muletas mal ajustadas puede causar compresión nerviosa, dolor en hombros y pérdida de estabilidad. Contar con muletas regulables y bien calibradas es clave durante la recuperación, y puedes encontrarlas aquí dentro de las opciones de ayudas para la movilidad.
Error frecuente: apoyar el peso en las axilas
Este es uno de los errores más dañinos y, al mismo tiempo, más comunes. Las muletas no están diseñadas para soportar el peso del cuerpo en las axilas. Ese apoyo constante puede provocar entumecimiento, dolor e incluso lesiones nerviosas.
El peso debe recaer sobre:
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Las manos
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Los brazos
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El tronco bien alineado
Si al caminar sientes presión o dolor en las axilas, es una señal clara de que algo no está bien ajustado o de que la técnica no es la correcta.
Error frecuente: mala postura al caminar con muletas
Muchas personas caminan encorvadas, con los hombros elevados o mirando constantemente al suelo. Esta postura genera tensión muscular y fatiga innecesaria.
La postura correcta al usar muletas incluye:
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Espalda recta
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Hombros relajados
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Mirada al frente
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Abdomen ligeramente activo
Corregir la postura no solo reduce el dolor, sino que mejora la estabilidad y la confianza al desplazarse.
Error frecuente: secuencia incorrecta al caminar con muletas
Otro error habitual es no respetar la secuencia correcta al caminar, lo que aumenta el riesgo de caídas.
La forma adecuada es:
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Avanzar las muletas
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Mover la pierna lesionada o afectada
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Apoyar la pierna sana
Esta secuencia permite que el peso se distribuya de manera segura y controlada durante la marcha.
Errores comunes al usar caminador
El caminador suele percibirse como más “fácil” de usar, pero también requiere técnica. Uno de los errores más frecuentes es empujarlo demasiado lejos del cuerpo, lo que obliga a inclinarse hacia adelante y pierde estabilidad.
El uso correcto del caminador implica:
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Mantenerlo cerca del cuerpo
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Avanzarlo solo un paso a la vez
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Apoyar primero la pierna afectada y luego la sana
Un caminador bien ajustado debe permitir que los codos queden ligeramente flexionados y que la espalda se mantenga recta. Existen distintos modelos según la necesidad del usuario, y puedes encontrarlo aquí dentro de las ayudas para la movilidad disponibles.
Error frecuente: no revisar el estado de las ayudas
Gomas desgastadas, empuñaduras duras o estructuras flojas reducen la estabilidad y aumentan el riesgo de resbalones o caídas. Revisar periódicamente el estado de las muletas o el caminador es parte del cuidado durante la recuperación.
Cómo evitar lesiones secundarias durante la recuperación
Para que muletas y caminador sean realmente una ayuda y no un problema adicional, es importante:
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Ajustar correctamente la altura
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Usar calzado antideslizante
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Descansar cuando el cuerpo lo necesita
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No apresurar la recuperación
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Seguir las recomendaciones médicas o de fisioterapia
Elegir una ayuda adecuada y aprender a usarla correctamente hace que el proceso de recuperación sea más seguro y llevadero.
Cuándo buscar orientación profesional
Si aparecen dolores persistentes en hombros, muñecas o espalda, sensación de inseguridad al caminar o miedo a caer, es importante consultar con un profesional. A veces, pequeños ajustes en la altura o en la técnica hacen una gran diferencia.
En procesos de rehabilitación, contar con ayudas bien seleccionadas y correctamente ajustadas facilita la movilidad diaria y protege el cuerpo mientras sana. Por eso, conocer las opciones disponibles y recibir orientación adecuada es parte fundamental de una recuperación responsable.